Sin embargo yo quería mas que un beso. Y no me refería a sexo, la quería a ella. Nunca en ningún momento de mi vida quise estar con una mujer solo porque si, sin querer llegar al sexo. Eso era algo raro.
Por primera vez en mi vida quería a alguien.
Ella se separo al fin de mis labios finalizando el beso. Yo transpiraba. Tenia mucho calor. Y por su cara, ella también. Era increíble que un simple beso me exitara tanto.
-Profe, yo… - Comenzo ella.
-Enseñame – Le dije interrumpiendo. Me miro confundida. – Enseñame porque Romeo no quiere vivir sin Julieta y viceversa, enseñame porque Edward se resiste a beber la sangre de Bella, porque un príncipe da su vida por su princesa, enseñame porque sigues aquí conmigo.
By angelica
-Yo… - Mi celular comenzó a sonar interrumpiendo el hermoso momento que prbablemente jamás se repetiría. – Hola ma. – Dije desganada al atender el teléfono.
- ¡Hija! ¿Dónde estas? ¿Te quedaras donde una amiga? ¿Vas a salir? ¿Estas viniendo? ¿PASO ALGO?
- Mama tranquilízate.
-Dile que te quedaras a dormir donde un amigo – Dijo Peter. Yo sin pensarlo le hice caso.
-Me quedare donde un amigo.
-Ah… Bueno hija nos vemos mañana. ¡Recuerda avisarme si no vienes porque sino me preocupo!
-Lo se, lo siento. Adios, ma. – Corte.
Mire a Peter ahora asustada; ¿A dónde iba a pasar la noche?
-¿Vienes a dormir a mi casa? – Me dijo como si me hubiese leído la mente. Yo asentí y sin mas, me fui con el.
-Espera, un segundo; ¿Acabas de invitarme a dormir a tu casa?
El se rio y no respondió.
-Volviendo al tema, ¿Lo haras? – Me dijo mientras subíamos al auto. Yo sabia perfectamente de que me hablaba, solo que, me daba miedo responder.
-Hagamos un experimento – Comenze.
-¿Un experimento?
-Si ya sabes, como los científicos hacen para comprobar sus hipótesis. – El asintió esperando que yo siguiera. – Sal conmigo por un tiempo. Si sientes algo que ni siquiera la ciencia puede explicar, entonces tu teoría es errada. Si no, tendras razón… - El sonrio en respuesta.
-¿Entonces oficialmente eres… mi novia? – Yo asentí algo nerviosa – Eso es genial porque no tengo otra cama.
viernes, 27 de mayo de 2011
domingo, 15 de mayo de 2011
Capitulo 9
-Tal vez, ¿Eso que tiene que ver? – Le dije ahora confundida.
-Entonces estoy enfermo. – Los demás alumnos entraron al aula y deba dejar ahí la charla con mi profe. No logre concentrarme en toda la clase pensando en lo que me había dicho me profe.
-¿Hoy debo ir a mis clases de apoyo? – Le pregunte cuando termino la clase.
- Yo ire – Me dijo en respuesta.
Esa tarde fui a la biblioteca y ahí estaba el. Sentado en un mesa, increíblemente, esta vez sin estar leyendo ningún libro.
-Hola – Lo salude. Obtuve la misma respuesta por su parte.
Mire la mesa en la que estaba sentado. Solo había una silla desocupada y era exactamente a su lado.
Me miro y sonrio.
-Sientate, no muerdo – Dijo bromeando.
-De eso no estoy segura – Comente también en chiste. El rio y luego yo fui a sentarme. Me sentía algo incomoda ahí. – Que raro que no estes leyendo – Comente.
- Lo estaba hace un rato.
- ¿Y que leias?
- Romeo y Julieta.
-¿Que? No te creo. Debes estar mintiendo. – El negó con la cabeza.
-Quise leer Romeo y Julieta para ver si entendía tu punto de vista. Sin embargo no entiendo porque se suicidan, no comprendo eso tan fuerte que sienten, no entiendo su amor. Me parece patético.
-Entiende el mio entonces. – Oh-oh. Acababa de decir la mayor tontería del mundo. El me miro fijo por un instante, y cualquier esperanza de que no me haya escuchado había desaparecido.
-¿El tuyo? ¿A que te refieres?
-Nada, no importa - ¡Mierda! Habia metido la pata.
-¿Yo estoy paranoico o tu estas “enamorada” de mi? – Enamorada, completamente.
-Definitivamente tu estas paranoico. – “O yo soy una mentirosa” pensé.
-¿segura?
By Peter
-Muy segura – Dijo ella colorada hasta las orejas. Amor. ¿Por qué siempre la gente se involucraba con eso? Que mal que yo también sea humano.
-Que pena – le dije. Ella me miro confundida.
-¿Por? – Yo rei y no respondi.
-Permiteme hacer algo – Le pedi mientras acercaba mi mano a su cuello.
- ¿Qué cosa? – Me atajo ella a la defensiva.
-¡Tomarte el pulso! – Exclame divertido.
Me acerque a ella y note su pulso acelerar. Entonces me propuse ir mas lejos. La bese suave en los labios y entonces seti su corazón latir a mil. Seguro eso era lo que la gente quería llamar “amor”.
Sin embargo no era solo su corazón el que estaba acelarado, el mio también. Eso me sorprendió un poco.
Ella siguió el beso y poso su mano en la parte de atrás de mi cabeza.
Entonces profundize mas el beso y sentí algo que no esperaba, una presión en mis pantalones.
-Entonces estoy enfermo. – Los demás alumnos entraron al aula y deba dejar ahí la charla con mi profe. No logre concentrarme en toda la clase pensando en lo que me había dicho me profe.
-¿Hoy debo ir a mis clases de apoyo? – Le pregunte cuando termino la clase.
- Yo ire – Me dijo en respuesta.
Esa tarde fui a la biblioteca y ahí estaba el. Sentado en un mesa, increíblemente, esta vez sin estar leyendo ningún libro.
-Hola – Lo salude. Obtuve la misma respuesta por su parte.
Mire la mesa en la que estaba sentado. Solo había una silla desocupada y era exactamente a su lado.
Me miro y sonrio.
-Sientate, no muerdo – Dijo bromeando.
-De eso no estoy segura – Comente también en chiste. El rio y luego yo fui a sentarme. Me sentía algo incomoda ahí. – Que raro que no estes leyendo – Comente.
- Lo estaba hace un rato.
- ¿Y que leias?
- Romeo y Julieta.
-¿Que? No te creo. Debes estar mintiendo. – El negó con la cabeza.
-Quise leer Romeo y Julieta para ver si entendía tu punto de vista. Sin embargo no entiendo porque se suicidan, no comprendo eso tan fuerte que sienten, no entiendo su amor. Me parece patético.
-Entiende el mio entonces. – Oh-oh. Acababa de decir la mayor tontería del mundo. El me miro fijo por un instante, y cualquier esperanza de que no me haya escuchado había desaparecido.
-¿El tuyo? ¿A que te refieres?
-Nada, no importa - ¡Mierda! Habia metido la pata.
-¿Yo estoy paranoico o tu estas “enamorada” de mi? – Enamorada, completamente.
-Definitivamente tu estas paranoico. – “O yo soy una mentirosa” pensé.
-¿segura?
By Peter
-Muy segura – Dijo ella colorada hasta las orejas. Amor. ¿Por qué siempre la gente se involucraba con eso? Que mal que yo también sea humano.
-Que pena – le dije. Ella me miro confundida.
-¿Por? – Yo rei y no respondi.
-Permiteme hacer algo – Le pedi mientras acercaba mi mano a su cuello.
- ¿Qué cosa? – Me atajo ella a la defensiva.
-¡Tomarte el pulso! – Exclame divertido.
Me acerque a ella y note su pulso acelerar. Entonces me propuse ir mas lejos. La bese suave en los labios y entonces seti su corazón latir a mil. Seguro eso era lo que la gente quería llamar “amor”.
Sin embargo no era solo su corazón el que estaba acelarado, el mio también. Eso me sorprendió un poco.
Ella siguió el beso y poso su mano en la parte de atrás de mi cabeza.
Entonces profundize mas el beso y sentí algo que no esperaba, una presión en mis pantalones.
Capitulo 8
-lindo, ¿no? – me pregunto al ver mi expresión. – Creo que el único amor que he sentido es por este auto.
Rei esperando que fuera un chiste.
Me hizo seña de que subiera en el asiento del acompañante mientras el subia del otro lado.
Durante el viaje estuvimos demasiado callados. Hasta que se me ocurrió romper el silencio.
-Cuentame – Le ordene esperando que me hablara de su historia de niño. El me miro de reojo y suspiro resignado.
-No hay mucho que contar – Comenzo – Los únicos recuerdos que tengo son del orfanato.
-¿Qué paso con tus padres?
-Me abandonaron los muy hijos de puta.
-¿Y jamás los volviste a ver?
-A decir verdad, si. Tenia 7 años cuando ellos se aparecieron, y luego huyeron de la responsabilidad y me dejaron ahí.
Fue entonces cuando comprendi que el tema de no creer en sentiientos era soo una careta detrás de la cual podía ocultarse.
El freno el auto y yo pensé que se había detenido porque estaba mal, que tendría algún ataque de nervios o algo asi.
-Llegamos a tu casa, ¿Sabes?
-Oh – Fue todo lo que se me ocurrió decir. Solo había frenado por eso.
Lo salude con un suave “adiós” y baje del auto. Esa noche no dormi bien.
By peter
Llegue a mi casa algo cansado, y simplemente me recosté en mi cama. Algo andaba mal. Yo no estaba bien. Muchos recuerdos rondaban mi cabeza. No iria a trabajar mañana, tenia cosas en que pensar.
By Angelica
Al fin llego el bendito lunes. Por fin veria de nuevo a mi profe.
Cuando vi quien entraba al aula, me desilucione. El profesor suplente. Deberia esperar a mis clases de apoyo para poder verlo.
Me dirigi a la biblioteca esperando encontrarlo, y me lleve la segunda desilusión del dia. ¿Donde estaba Peter? Al dia siguiente intente buscarlo en la cafetería, lamentablemente, no obtuve resultados satisfactorios. Eso era triste.
La anciedad me mataba por esperar a que llegara el lunes. Tenia que ver si el venia o no. Me agarraría un ataque de nervios si no aparecia.
Cuando al fin llego el dia, estaba completamente nerviosa. No sabia si el estaría, o si por alguna razón, volveria a faltar.
Suspire tranquila al ver a mi profe sentado en su escritorio.
-Hola Peter – Le salude. El me miro y sonrio.
-Buenos días alumna – Respondio el de un modo muy formal.
-¿Por qué no vino la semana pasada profe? – Pregunte siguiéndole el juego.
-No me sentía bien. – respondió indeferente.
-¿Estaba enfermo?
-No exactamente - ¿A que se refería con eso?
-¿Entonces? – Pregunte intrigada.
- ¿Consideras los sentimientos una enfermedad?
Rei esperando que fuera un chiste.
Me hizo seña de que subiera en el asiento del acompañante mientras el subia del otro lado.
Durante el viaje estuvimos demasiado callados. Hasta que se me ocurrió romper el silencio.
-Cuentame – Le ordene esperando que me hablara de su historia de niño. El me miro de reojo y suspiro resignado.
-No hay mucho que contar – Comenzo – Los únicos recuerdos que tengo son del orfanato.
-¿Qué paso con tus padres?
-Me abandonaron los muy hijos de puta.
-¿Y jamás los volviste a ver?
-A decir verdad, si. Tenia 7 años cuando ellos se aparecieron, y luego huyeron de la responsabilidad y me dejaron ahí.
Fue entonces cuando comprendi que el tema de no creer en sentiientos era soo una careta detrás de la cual podía ocultarse.
El freno el auto y yo pensé que se había detenido porque estaba mal, que tendría algún ataque de nervios o algo asi.
-Llegamos a tu casa, ¿Sabes?
-Oh – Fue todo lo que se me ocurrió decir. Solo había frenado por eso.
Lo salude con un suave “adiós” y baje del auto. Esa noche no dormi bien.
By peter
Llegue a mi casa algo cansado, y simplemente me recosté en mi cama. Algo andaba mal. Yo no estaba bien. Muchos recuerdos rondaban mi cabeza. No iria a trabajar mañana, tenia cosas en que pensar.
By Angelica
Al fin llego el bendito lunes. Por fin veria de nuevo a mi profe.
Cuando vi quien entraba al aula, me desilucione. El profesor suplente. Deberia esperar a mis clases de apoyo para poder verlo.
Me dirigi a la biblioteca esperando encontrarlo, y me lleve la segunda desilusión del dia. ¿Donde estaba Peter? Al dia siguiente intente buscarlo en la cafetería, lamentablemente, no obtuve resultados satisfactorios. Eso era triste.
La anciedad me mataba por esperar a que llegara el lunes. Tenia que ver si el venia o no. Me agarraría un ataque de nervios si no aparecia.
Cuando al fin llego el dia, estaba completamente nerviosa. No sabia si el estaría, o si por alguna razón, volveria a faltar.
Suspire tranquila al ver a mi profe sentado en su escritorio.
-Hola Peter – Le salude. El me miro y sonrio.
-Buenos días alumna – Respondio el de un modo muy formal.
-¿Por qué no vino la semana pasada profe? – Pregunte siguiéndole el juego.
-No me sentía bien. – respondió indeferente.
-¿Estaba enfermo?
-No exactamente - ¿A que se refería con eso?
-¿Entonces? – Pregunte intrigada.
- ¿Consideras los sentimientos una enfermedad?
miércoles, 11 de mayo de 2011
Capitulo 7
-¿Por qué…? O mas bien, ¿Cómo llegaste a esa “Teoria del amor”? – Pregunto continuando la frase. Esa no era una pregunta que me gustara contestar.
-¿Tu por que lo crees? – Dije evadiendo su pregunta.
-Al principio creía que estaba herido por alguna mala relación, y que esa idea había surgido a raíz del dolor. Sin embargo, ya descarte esa teoría.
- ¿Pista? – Pregunte. Ella asintió. – Yo jamás he sentido ningún tipo de amor.
-Eso no me sirve mucho – respondió enojada. Yo sonreí y le dije que analizara bien la frase. Que si quería la escribiera, etc. Despues de todo no tenia nada que perder y probablemente ella no averiguara nada.
Tomo un papel haciéndome caso finalmente y analizando la frase. No estaba seguro de si se daría cuenta de lo que le había querido decir. Pero parecía ser una chica inteligente. Tal vez logre entenderlo.
Yo cerre el libro que había estado leyendo y fui a guardarlo hasta la estantería. Y entonces vi otro libro; Harry Potter.
-¿Has leído Harry Potter? – Le pregunte tan alto que la bibliotecaria me hizo seña de silencio.
-Claro – Me respondió ella – Toda la saga – Siguio. - ¿Por qué preguntas?
-Voldemort es un personaje interesante, ¿No crees? – Ella asintió mirándome confundida. – Y Harry tiene un poder estúpido que Voldemort jamás tuvo.
-“El amor” – Cito ella.
-Si. Creo que fue eso lo que arruino la historia. ¿No? – Le dije ahora para desconcentrarla. Ella bufo y siguió con su análisis.
-¿Eso es una pista? – Pregunto luego de unos minutos. Yo me rei.
- ¿Y tu que crees? – Pregunte. Ella no respondió.
Diez minutos mas tarde ella me miro perpleja. Como si yo hubiese dicho alguna vulgaridad incoherente.
-¿Ningun tipo de amor? – Me preguto al fin. Se estaba acercando. – ¿Ni siquiera maternal? – Yo negué con la cabeza.
-Fui abandonado de chico. Creci en un orfanato – Dije con lo que cualquier persona interpretaría como “cara de poquer”. No me gustaba el tema en lo mas minimo, pero no lo iba a demostrar.
-Oh – Fue lo único que me dijo.
Su mirada estaba perdida. Supongo que estaba pensando en lo ultimo que le dije.
-¿Quieres hablar sobre eso? – Me pregunto en un intento desesperado. Yo simplemente ladee la cabeza.
-Te dije que soy un paciente caprichoso. No quiero hablar. – Su cara de frustración me causo algo extraño; Ternura. ¿Qué explicación había para la ternura? ¿Qué clase de reacción justificaría esta sensacion? Nunca se me había ocurrido esta pregunta.
Aprovechando que estaba en la biblioteca me dirigi en busca de algún libro que me pudiese explicar eso.
Fui hasta la sección correspondiente esperando encontrar algo que sirviera. Los primeros libros que agarre me decepcionaron, sin embargo luego vi un titulo que me llamo la atención “Solo algo biológico.” Supuse que eso serviría por lo que comenze a “hojearlo” un poco.
Hablaba de sentimientos y sensaciones que la sociedad decía sentir por el corazón explicando todo a través de una manera biológica. Tal como pensaba.
Aunque no encontraba la ternura. Tal vez este como “dulzura” o algo parecido. Solo me quedaba seguir buscando.
By Angelica
-¿Qué piensas? – Le pregunte viendo su cara de confuncion mientras hurgaba entre libros.
-Busco una explicación para la ternura. – Me dijo sin prestarme demaciada atención.
-¿Por? – Pregunte curiosa del asunto.
-Porque creo que acabo de sentirla – Dijo muy enfocado en su lectura.
-Tal vez sea que tienes corazón. – Dije intentando desconcentrarlo. Sin embargo a el no le importo demasiado.
-Si no tuviera corazón no estaría vivo.
-Nadie dijo que lo estes. – Le conteste.
-¿De que hablas? – Pregunto alzando la vista. Al fin había logrado desconcentrarlo.
-Grandes poetas y filosofos han dicho que uno no esta vivo hasta que no se enamora.
-Sin embargo hay muchos que dicen que la vida es solo un paso biológico y que esos son inventos para espenzar a la gente.
-¡Pero…! – Mi celular comenzó a sonar antes que pudiera replicarle nada. Atendi el teléfono y oi la voz de mi madre del otro lado sumamente preocupada preguntando porque me estaba tardando tanto. Heche un vistazo al reloj y vi que ya eran las 8:30.
Cuando corte con ella comence a juntar mis cosas.
-Debo irme – Le dije a mi profe. El me miro y luego se paro para guardar los libros.
-¿Andas caminando? – Me pregunto distraído.
Asenti con la cabeza intentando disimular el interés.
-Te llevo – Me dijo agarrando las llaves de su auto. - ¿Quieres? – Agrego un poco mas amable.
Yo asentí y juntos fuimos al estacionamiento. Tenia un hermoso Astra negro de cinco puertas. Yo adoraba ese auto.
-¿Tu por que lo crees? – Dije evadiendo su pregunta.
-Al principio creía que estaba herido por alguna mala relación, y que esa idea había surgido a raíz del dolor. Sin embargo, ya descarte esa teoría.
- ¿Pista? – Pregunte. Ella asintió. – Yo jamás he sentido ningún tipo de amor.
-Eso no me sirve mucho – respondió enojada. Yo sonreí y le dije que analizara bien la frase. Que si quería la escribiera, etc. Despues de todo no tenia nada que perder y probablemente ella no averiguara nada.
Tomo un papel haciéndome caso finalmente y analizando la frase. No estaba seguro de si se daría cuenta de lo que le había querido decir. Pero parecía ser una chica inteligente. Tal vez logre entenderlo.
Yo cerre el libro que había estado leyendo y fui a guardarlo hasta la estantería. Y entonces vi otro libro; Harry Potter.
-¿Has leído Harry Potter? – Le pregunte tan alto que la bibliotecaria me hizo seña de silencio.
-Claro – Me respondió ella – Toda la saga – Siguio. - ¿Por qué preguntas?
-Voldemort es un personaje interesante, ¿No crees? – Ella asintió mirándome confundida. – Y Harry tiene un poder estúpido que Voldemort jamás tuvo.
-“El amor” – Cito ella.
-Si. Creo que fue eso lo que arruino la historia. ¿No? – Le dije ahora para desconcentrarla. Ella bufo y siguió con su análisis.
-¿Eso es una pista? – Pregunto luego de unos minutos. Yo me rei.
- ¿Y tu que crees? – Pregunte. Ella no respondió.
Diez minutos mas tarde ella me miro perpleja. Como si yo hubiese dicho alguna vulgaridad incoherente.
-¿Ningun tipo de amor? – Me preguto al fin. Se estaba acercando. – ¿Ni siquiera maternal? – Yo negué con la cabeza.
-Fui abandonado de chico. Creci en un orfanato – Dije con lo que cualquier persona interpretaría como “cara de poquer”. No me gustaba el tema en lo mas minimo, pero no lo iba a demostrar.
-Oh – Fue lo único que me dijo.
Su mirada estaba perdida. Supongo que estaba pensando en lo ultimo que le dije.
-¿Quieres hablar sobre eso? – Me pregunto en un intento desesperado. Yo simplemente ladee la cabeza.
-Te dije que soy un paciente caprichoso. No quiero hablar. – Su cara de frustración me causo algo extraño; Ternura. ¿Qué explicación había para la ternura? ¿Qué clase de reacción justificaría esta sensacion? Nunca se me había ocurrido esta pregunta.
Aprovechando que estaba en la biblioteca me dirigi en busca de algún libro que me pudiese explicar eso.
Fui hasta la sección correspondiente esperando encontrar algo que sirviera. Los primeros libros que agarre me decepcionaron, sin embargo luego vi un titulo que me llamo la atención “Solo algo biológico.” Supuse que eso serviría por lo que comenze a “hojearlo” un poco.
Hablaba de sentimientos y sensaciones que la sociedad decía sentir por el corazón explicando todo a través de una manera biológica. Tal como pensaba.
Aunque no encontraba la ternura. Tal vez este como “dulzura” o algo parecido. Solo me quedaba seguir buscando.
By Angelica
-¿Qué piensas? – Le pregunte viendo su cara de confuncion mientras hurgaba entre libros.
-Busco una explicación para la ternura. – Me dijo sin prestarme demaciada atención.
-¿Por? – Pregunte curiosa del asunto.
-Porque creo que acabo de sentirla – Dijo muy enfocado en su lectura.
-Tal vez sea que tienes corazón. – Dije intentando desconcentrarlo. Sin embargo a el no le importo demasiado.
-Si no tuviera corazón no estaría vivo.
-Nadie dijo que lo estes. – Le conteste.
-¿De que hablas? – Pregunto alzando la vista. Al fin había logrado desconcentrarlo.
-Grandes poetas y filosofos han dicho que uno no esta vivo hasta que no se enamora.
-Sin embargo hay muchos que dicen que la vida es solo un paso biológico y que esos son inventos para espenzar a la gente.
-¡Pero…! – Mi celular comenzó a sonar antes que pudiera replicarle nada. Atendi el teléfono y oi la voz de mi madre del otro lado sumamente preocupada preguntando porque me estaba tardando tanto. Heche un vistazo al reloj y vi que ya eran las 8:30.
Cuando corte con ella comence a juntar mis cosas.
-Debo irme – Le dije a mi profe. El me miro y luego se paro para guardar los libros.
-¿Andas caminando? – Me pregunto distraído.
Asenti con la cabeza intentando disimular el interés.
-Te llevo – Me dijo agarrando las llaves de su auto. - ¿Quieres? – Agrego un poco mas amable.
Yo asentí y juntos fuimos al estacionamiento. Tenia un hermoso Astra negro de cinco puertas. Yo adoraba ese auto.
miércoles, 27 de abril de 2011
Capitulo 6
La semana se me hizo mas que larga. Me sentía horrible, ¿Qué le había pasado a mi profe?
De repente recordé algo que me alegro el dia. “Ven a clases particulares todos los lunes” ¿Vendria hoy entonces? ¿Mi lindo profe vendría a las “Clases particulares”?
A las 19:00 hs., no muy convencida, me dirigi a la biblioteca. Y me sorprendi al ver que ahí estaba el. Leia “El retrato de Dorian Gray”. Creo que lo hacia a propósito, ese libro era otro de mis favoritos.
-Hola – le salude. El sonrio levemente al verme.
- Hola – Respondio – Crei que no vendrías.
- ¿El retrato de Dorian Gray? – Dije haciendo caso omiso de su comentario. El asintió.
- Es Un gran libro. – Comento el mirando su portada – ¿Lo has leído?
- ¡Claro! – Dije emocionada – ¡Es otro de mis favoritos! – El rio. Como si algo de lo que yo dije hubiese sido gracioso. A la vez qe yo pensaba “por favor que no se este riendo de mi” el me indico que tomara haciento en la silla del frente.
-¿Qué es lo que mas te gusta del libro? – Me pregunto manteniendo su mirada penetrante fija en mi.
-Pues… - Comence yo algo incomoda – Creo que lo mas llamativo del libro es el hecho de ver esa tortura constante, ver lo destruida que esta su alma. Sin embargo al personaje este no parece comenzado siendo hermoso y perfecto, empeoraba a cada minuto.
- Es una gran interpretación. ¿Alguna vez pensaste en como seria tu retrato?
- A decir verdad, no. – Me quede pensativa. - ¿Usted si?
- No. Dime, ¿Cómo imaginas mi retrato?
- Herido – Dije instintivamente. El no respondió. – roto, lleno de cicatrices que nunca se han cerrado. – Segui bajando la vista mientras armaba una teoría en mi mente. - ¿He estado cerca?
-Aterradoramente cerca. – Dijo sin alterar su mirada en lo mas minimo. – Ahora yo me pregunto, ¿Por qué crees que son esas cicatrices?
- De una relación que no resulto bien – Dije sin pensarlo, casi involuntariamente.
- En eso te equivocas. Estudias psicología, ¿no? – Pregunto cambiando de tema. Yo asentí. – Que bueno. Sere tu primer paciente. Ojala averigues que me pasa ¿Te parece?
- ¿A usted? ¿Tratarlo a usted? ¿Es que a usted le ocurre algo para que necesite que yo lo trate?
- Bueno, tu dices que soy un aspirante a psicópata, asi que creo que seria mejor tratarme antes, ¿no?
-Bueno entonces, comience a hablar. – Le dije sin saber realmente bien como empezar. El negó con la cabeza.
- Soy un paciente caprichoso. Tendras que sacarme la información, tal vez usar tácticas. ¿Eres capaz?
-Supongo.
- No me sirven la suposiciones. Tienes que estar segura. – Sonrio.
- Ok entonces. – Sonrei también. – Pero… Quiero que me cuentes algo. – Comence a tutearlo.
By Peter
Al fin dijo lo que yo quería que hiciera. Habia comenzado a tutearme. No entendía muy bien por que, pero me emocionaba la idea de que ella se hiciera mas cercana a mi. Es una pena que no me pueda acostar con una alumna, tal vez con eso se me pasaría mi “locura”.
De repente recordé algo que me alegro el dia. “Ven a clases particulares todos los lunes” ¿Vendria hoy entonces? ¿Mi lindo profe vendría a las “Clases particulares”?
A las 19:00 hs., no muy convencida, me dirigi a la biblioteca. Y me sorprendi al ver que ahí estaba el. Leia “El retrato de Dorian Gray”. Creo que lo hacia a propósito, ese libro era otro de mis favoritos.
-Hola – le salude. El sonrio levemente al verme.
- Hola – Respondio – Crei que no vendrías.
- ¿El retrato de Dorian Gray? – Dije haciendo caso omiso de su comentario. El asintió.
- Es Un gran libro. – Comento el mirando su portada – ¿Lo has leído?
- ¡Claro! – Dije emocionada – ¡Es otro de mis favoritos! – El rio. Como si algo de lo que yo dije hubiese sido gracioso. A la vez qe yo pensaba “por favor que no se este riendo de mi” el me indico que tomara haciento en la silla del frente.
-¿Qué es lo que mas te gusta del libro? – Me pregunto manteniendo su mirada penetrante fija en mi.
-Pues… - Comence yo algo incomoda – Creo que lo mas llamativo del libro es el hecho de ver esa tortura constante, ver lo destruida que esta su alma. Sin embargo al personaje este no parece comenzado siendo hermoso y perfecto, empeoraba a cada minuto.
- Es una gran interpretación. ¿Alguna vez pensaste en como seria tu retrato?
- A decir verdad, no. – Me quede pensativa. - ¿Usted si?
- No. Dime, ¿Cómo imaginas mi retrato?
- Herido – Dije instintivamente. El no respondió. – roto, lleno de cicatrices que nunca se han cerrado. – Segui bajando la vista mientras armaba una teoría en mi mente. - ¿He estado cerca?
-Aterradoramente cerca. – Dijo sin alterar su mirada en lo mas minimo. – Ahora yo me pregunto, ¿Por qué crees que son esas cicatrices?
- De una relación que no resulto bien – Dije sin pensarlo, casi involuntariamente.
- En eso te equivocas. Estudias psicología, ¿no? – Pregunto cambiando de tema. Yo asentí. – Que bueno. Sere tu primer paciente. Ojala averigues que me pasa ¿Te parece?
- ¿A usted? ¿Tratarlo a usted? ¿Es que a usted le ocurre algo para que necesite que yo lo trate?
- Bueno, tu dices que soy un aspirante a psicópata, asi que creo que seria mejor tratarme antes, ¿no?
-Bueno entonces, comience a hablar. – Le dije sin saber realmente bien como empezar. El negó con la cabeza.
- Soy un paciente caprichoso. Tendras que sacarme la información, tal vez usar tácticas. ¿Eres capaz?
-Supongo.
- No me sirven la suposiciones. Tienes que estar segura. – Sonrio.
- Ok entonces. – Sonrei también. – Pero… Quiero que me cuentes algo. – Comence a tutearlo.
By Peter
Al fin dijo lo que yo quería que hiciera. Habia comenzado a tutearme. No entendía muy bien por que, pero me emocionaba la idea de que ella se hiciera mas cercana a mi. Es una pena que no me pueda acostar con una alumna, tal vez con eso se me pasaría mi “locura”.
lunes, 25 de abril de 2011
Capitulo 5
-Emmm… - Me sentí inquieta y nerviosa sin saber que responder. Lo último que me esperaba era una pregunta de ese tipo, sobre todo sabiendo que la respuesta sincera no era cómoda de decir.
- No importa – Dijo el por suerte. Sonreía como burlándose, aunque yo esperaba que no fuera así. – Crees que mi teoría de que el amor no existe es una mierda, ¿A qué no?
- Pues la verdad es que si. Me parece una real mierda y espero que algún día se retracte de toda la basura que dijo y piensa.
- ¿Y quién me hará cambiar de opinión? ¿Tu?
- Si.
- ¿En serio? – Pregunto alzando una ceja. Me sentí enrojecer hasta las orejas. - ¿Y como harás eso?
By Peter
Ella estaba toda ruborizada de la vergüenza y solo miraba sus pies.
-Dime Angélica – Comencé - ¿Yo te parezco atractivo? – Mantuve la mirada fija en ella y pude ver como levanto la vista sorprendida – porque tu a mi sí. – Le dije incitándola a que me responda y de paso, para divertirme, poniéndola un poco nerviosa. – Y eso me molesta – Seguí. – Me distraes.
Ella no hacia más que mirarme sorprendida.
-¿En serio? – Dijo al fin. Yo simplemente asentí. Después de todo, nada grave iba a pasar. – Pues usted a mi también. – Sonreí. Eso era justo lo que quería escuchar.
- Angélica, ¿Cuántos años tienes? – Pregunte rompiendo todas las reglas existentes sobre la relación que debía haber entre profesor y alumno. Al final esta chica o me volvería loco, o me costaría el trabajo.
- 21 – Me respondió. – ¿Y usted? – Pregunto algo tímida.
-24 – Dije tranquilo al notar que era poca la diferencia de edad entre nosotros. Era increíble lo mucho que me agradaba el saber esto.
- Wau, que mal que a esta edad ya tenga la mentalidad de un viejo al que el tiempo ha vuelto idiota. – La mire sorprendido. No me esperaba un reto de este tipo. Nos miramos fijo un buen rato, cada uno intentando ganar alguna clase de competencia implícita que había en ese intercambio de miradas.
Luego de un minuto ella se levanto de su asiento dejándome a mí sin rostro al que enfrentar.
Creo que es hora de que me vaya. – Me dijo ella algo inquieta, creo que le había ganado en ese “Juego” de miradas.
Me pare para saludarla y al acercarme a su mejilla, ella me sorprendió con un suave beso en los labios. – La mire estupefacto sin poder comprender que acababa de pasar. Creo que se le había pasado la timidez.
Antes de abrir la puerta voltio para mirarme.
-Simple atracción sexual – Dijo a medida que pasaba por la puerta para dejarme solo con la bibliotecaria que se encontraba a un par de estanterías de distancia.
No sé que se traería entre manos, pero si se había propuesto dejarme sin habla, lo había logrado.
By Angélica
Espero que mi profe no se haya molestado luego de ese beso. El corazón me latía a mil por la emoción, creo que había sido un arranque de adrenalina.
Esa noche casi no dormí pensando en el próximo lunes. La semana nunca se me había hecho tan larga.
Cuando al fin llego mi día mas esperado, no podía evitar la impaciencia por que mi profe entre. Sin embargo me lleve una gran sorpresa.
Buenos días alumnos. Yo soy el profesor Morales y vengo a reemplazar al profesor Williams. – “¿Qué?” Pensé “¿Qué le paso a mi profe?”
- No importa – Dijo el por suerte. Sonreía como burlándose, aunque yo esperaba que no fuera así. – Crees que mi teoría de que el amor no existe es una mierda, ¿A qué no?
- Pues la verdad es que si. Me parece una real mierda y espero que algún día se retracte de toda la basura que dijo y piensa.
- ¿Y quién me hará cambiar de opinión? ¿Tu?
- Si.
- ¿En serio? – Pregunto alzando una ceja. Me sentí enrojecer hasta las orejas. - ¿Y como harás eso?
By Peter
Ella estaba toda ruborizada de la vergüenza y solo miraba sus pies.
-Dime Angélica – Comencé - ¿Yo te parezco atractivo? – Mantuve la mirada fija en ella y pude ver como levanto la vista sorprendida – porque tu a mi sí. – Le dije incitándola a que me responda y de paso, para divertirme, poniéndola un poco nerviosa. – Y eso me molesta – Seguí. – Me distraes.
Ella no hacia más que mirarme sorprendida.
-¿En serio? – Dijo al fin. Yo simplemente asentí. Después de todo, nada grave iba a pasar. – Pues usted a mi también. – Sonreí. Eso era justo lo que quería escuchar.
- Angélica, ¿Cuántos años tienes? – Pregunte rompiendo todas las reglas existentes sobre la relación que debía haber entre profesor y alumno. Al final esta chica o me volvería loco, o me costaría el trabajo.
- 21 – Me respondió. – ¿Y usted? – Pregunto algo tímida.
-24 – Dije tranquilo al notar que era poca la diferencia de edad entre nosotros. Era increíble lo mucho que me agradaba el saber esto.
- Wau, que mal que a esta edad ya tenga la mentalidad de un viejo al que el tiempo ha vuelto idiota. – La mire sorprendido. No me esperaba un reto de este tipo. Nos miramos fijo un buen rato, cada uno intentando ganar alguna clase de competencia implícita que había en ese intercambio de miradas.
Luego de un minuto ella se levanto de su asiento dejándome a mí sin rostro al que enfrentar.
Creo que es hora de que me vaya. – Me dijo ella algo inquieta, creo que le había ganado en ese “Juego” de miradas.
Me pare para saludarla y al acercarme a su mejilla, ella me sorprendió con un suave beso en los labios. – La mire estupefacto sin poder comprender que acababa de pasar. Creo que se le había pasado la timidez.
Antes de abrir la puerta voltio para mirarme.
-Simple atracción sexual – Dijo a medida que pasaba por la puerta para dejarme solo con la bibliotecaria que se encontraba a un par de estanterías de distancia.
No sé que se traería entre manos, pero si se había propuesto dejarme sin habla, lo había logrado.
By Angélica
Espero que mi profe no se haya molestado luego de ese beso. El corazón me latía a mil por la emoción, creo que había sido un arranque de adrenalina.
Esa noche casi no dormí pensando en el próximo lunes. La semana nunca se me había hecho tan larga.
Cuando al fin llego mi día mas esperado, no podía evitar la impaciencia por que mi profe entre. Sin embargo me lleve una gran sorpresa.
Buenos días alumnos. Yo soy el profesor Morales y vengo a reemplazar al profesor Williams. – “¿Qué?” Pensé “¿Qué le paso a mi profe?”
sábado, 26 de marzo de 2011
Capitulo 4
El estaba allí sentado leyendo un libro cuya portada tarde en distinguir. Me dirigí a su mesa sigilosamente. Al fin pude visualizar el título del libro.
- “El Psicoanalista, John Katzenbach” – Leí en voz alta – Adoro ese libro – Agregue.
- Igual yo – Dijo cerrándolo – De hecho, es mi libro favorito. – No pude evitar sonreír
- El mío también – Ahora fue él quien sonrió. Era Impresionante verlo sonreír. Era La Primera vez que yo contemplaba tal escena. Y Personalmente creía, que se veía aun más hermoso. – Dime, - Comenzó – Que es lo que más te gusta del libro?
- Em... Creí que hablaríamos de sociología. – Dije dubitativa.
- Ah, eso. En verdad no creo que necesites clases de apoyo. Es decir, solo hemos tenido dos clases. Y además te he visto atenta en ellas. – fue entonces cuando me di cuenta que no entendía que rayos estaba haciendo yo ahí.
- Entonces para que me llamo?
- No estoy muy seguro de eso. Hay algo en ti que me llamo la atención. Quería discutir contigo.
- Oh – Fue todo lo que pude decir. De hecho aunque pudiera, no sabría que decir. Estaba algo confundida. Yo le había llamado la atención!
- Lo que me lleva a preguntar, - decía el – Que es lo que más te gusto del libro?
- Pues… - comencé yo – Me encanta la forma de manipulación. El Hecho de ver como un experto en psicología cae en n juego mental y se enreda entre sus propias teorías. Le hacen sentir tal desesperación al punto que comienza a comprender a sus antiguos pacientes. Sin embargo la forma en la que logra al final vencer todo y “dar vuelta el tablero” por así decirlo, es simplemente asombrosa. – Dije muy emocionada. El simplemente asentía expectante.
- A mí personalmente me gustaría que hubiera una versión en la que la historia estuviese contada del punto de vista del antagónico. A ti no?
- No a decir verdad. Es que si no, no podrías la desesperación del analista. Sin embargo a veces creo que sería interesante saber que se pasaba por la cabeza de ese hombre. Era todo un psicópata. Siempre me ha llamado la atención esta gente. Sobre todo la extraña forma de ver a la gente. Es como si fueran cosas, ellos son, según he leído, incapaces de sentir algo. – El solo asentía.
- Crees que yo soy un psicópata? – Me pregunto sin alterarse en lo más mínimo.
- No, no. – respondí entre nerviosa y sorprendida.
- Pero si crees que tengo un parecido. – Comento. No era una pregunta, sino una afirmación. – Dime, Crees que yo podría, en algún momento de mi larga vida, terminar siendo un psicópata? O crees que cambiare mi manera de pensar?
- Sinceramente espero que cambie esa manera de pensar. – El me miro sorprendido.
- Por que lo esperas? – Esa pregunta me tomo por sorpresa.
- “El Psicoanalista, John Katzenbach” – Leí en voz alta – Adoro ese libro – Agregue.
- Igual yo – Dijo cerrándolo – De hecho, es mi libro favorito. – No pude evitar sonreír
- El mío también – Ahora fue él quien sonrió. Era Impresionante verlo sonreír. Era La Primera vez que yo contemplaba tal escena. Y Personalmente creía, que se veía aun más hermoso. – Dime, - Comenzó – Que es lo que más te gusta del libro?
- Em... Creí que hablaríamos de sociología. – Dije dubitativa.
- Ah, eso. En verdad no creo que necesites clases de apoyo. Es decir, solo hemos tenido dos clases. Y además te he visto atenta en ellas. – fue entonces cuando me di cuenta que no entendía que rayos estaba haciendo yo ahí.
- Entonces para que me llamo?
- No estoy muy seguro de eso. Hay algo en ti que me llamo la atención. Quería discutir contigo.
- Oh – Fue todo lo que pude decir. De hecho aunque pudiera, no sabría que decir. Estaba algo confundida. Yo le había llamado la atención!
- Lo que me lleva a preguntar, - decía el – Que es lo que más te gusto del libro?
- Pues… - comencé yo – Me encanta la forma de manipulación. El Hecho de ver como un experto en psicología cae en n juego mental y se enreda entre sus propias teorías. Le hacen sentir tal desesperación al punto que comienza a comprender a sus antiguos pacientes. Sin embargo la forma en la que logra al final vencer todo y “dar vuelta el tablero” por así decirlo, es simplemente asombrosa. – Dije muy emocionada. El simplemente asentía expectante.
- A mí personalmente me gustaría que hubiera una versión en la que la historia estuviese contada del punto de vista del antagónico. A ti no?
- No a decir verdad. Es que si no, no podrías la desesperación del analista. Sin embargo a veces creo que sería interesante saber que se pasaba por la cabeza de ese hombre. Era todo un psicópata. Siempre me ha llamado la atención esta gente. Sobre todo la extraña forma de ver a la gente. Es como si fueran cosas, ellos son, según he leído, incapaces de sentir algo. – El solo asentía.
- Crees que yo soy un psicópata? – Me pregunto sin alterarse en lo más mínimo.
- No, no. – respondí entre nerviosa y sorprendida.
- Pero si crees que tengo un parecido. – Comento. No era una pregunta, sino una afirmación. – Dime, Crees que yo podría, en algún momento de mi larga vida, terminar siendo un psicópata? O crees que cambiare mi manera de pensar?
- Sinceramente espero que cambie esa manera de pensar. – El me miro sorprendido.
- Por que lo esperas? – Esa pregunta me tomo por sorpresa.
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